San Juan de Pasto: territorio de paz y reconciliación

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CARACTERIZACIÓN DEL DEPARTAMENTO DE NARIÑO

El departamento de Nariño está ubicado al suroccidente de Colombia, limita al norte con el  Departamento  del  Cauca,  al  oriente  con  el  Departamento  del  Putumayo,  al  sur  con  la  República  de  Ecuador  y  al  occidente  con  el  Mar  Pacifico.  Tiene  una  extensión  de 33.268 kilómetros cuadrados, distribuidos en 64 municipios, donde vivían, según el último censo proyectado 1’701.782 personas (Censo DANE, 2005).

El departamento de Nariño se caracteriza  por la diversidad  étnica y cultural algo evidente en los carnavales o festividades. lo que se observa es que la población auto reconocida como indígena representa el 10,28% (170.714) y la  población  afro  descendiente un  18,8% (270.433) que equivale a casi el 30 % la  población  nariñense. (Gobernación de Nariño, 2016, pág. 35)

Es así como la población  indígena  está organizada  en  seis  pueblos:  Pastos,  Awa,  Eperara  Siapidara,  Inga,  Kofan  y  Quillacinga. Estos pueblos conforman 72 resguardos, distribuidos en 20 municipios con un territorio de 467.000 hectáreas. El  pueblo  Pastos  habitan  en  mayor  cantidad  de  municipios  de  Nariño, la  denominada  Ex  Provincia  de  Obando.  El  pueblo  Awá  se halla  en  el  piedemonte  costero. Por  su  parte,  el grupo  de  los  Eperara – Siapidara habitan  zonas  costeras  de  la  denominada  región  de Sanquianga. Los pueblos Inga, Kofan y Quillacinga son los menos numerosos de Nariño. (Gobernación de Nariño, 2016, pág. 35)

Por   su   parte,   la   población   afro descendientes   470.433    tiene   29   títulos,   organizados   en   361 comunidades con presencia en 10 municipios del departamento, concentrados en la zona pacífica y norte, ocupando un área de 739.648 hectáreas (PNUD, 2011: 17).

El departamento de Nariño es uno de los departamentos con mayor cantidad de población habitando la zona rural  en  el  país,  es así como el  53%  de  su  población es rural mientras  que  el  47% restante vive

en las cabeceras; además  es   uno   de  los   departamentos   con   un   indicador  de   Necesidades   Básicas Insatisfechas  (NBI)  más  altos  del  país, 26 %  de  la  población,  valor  que  se  incrementa  a

59,3%  en  las  zonas  rurales.  La cobertura de gas en 2016 se encuentra en 3,5%, la Cobertura a 2014 de energía era 92,6% y la cobertura de internet para 2016 está en 4,5%. (DNP, 2015 -2016)

MARCO TEORICO

El departamento de Nariño en los años de conflicto armado, especialmente en lo que va corrido de este siglo, ha sido epicentro de múltiples hechos que han golpeado directamente el territorio, ocasionando consecuencias tales como el desplazamiento forzado.

A raíz de este fenómeno, su ciudad capital, San Juan de Pasto se convierte en epicentro y receptor de miles de personas que buscan huir de la guerra desde sus lugares de origen, ya sea desde el mismo departamento o desde otros lugares del territorio nacional, convirtiendo a esta capital en una metrópoli de la guerra que requiere acciones que permitan satisfacer las necesidades de esta población, para lo cual esta ciudad es la llamada a generar escenarios de paz y reconciliación en una eventual época de posconflicto.

Los desplazamientos forzados presentan una dinámica de exclusión en la gran ciudad como lo expresa Gustavo Duncan en su texto del campo a la Ciudad en Colombia:

“…esta población está conformada por individuos recurrentemente excluidos en los acuerdos nacionales y desplazados de áreas violentas, cuyo imaginario cultural poco ha desarrollado una relación de confianza en los principios de bienestar, tolerancia y respeto de la democracia” (DUNCAN, 2005).

La ciudad debe estar en la capacidad de atender a la población desplazada y desde la  institucionalidad, acercar el Estado a sus ciudadanos con el fin de evitar la desarticulación de las familias, y como lo menciona el mismo autor:

“Además de la destrucción del tejido social y de la legitimidad del Estado en las comunidades marginadas, muchas de ellas compuestas por desplazados rurales de la violencia, es preocupante en un futuro cercano la propensión de toda una generación de jóvenes”. (DUNCAN, 2005).

A raíz de lo anterior es necesario de que la ciudad brinde condiciones que permitan la reconstrucción del tejido social afectado por los sucesos producto del conflicto armado a través de instrumentos que a futuro integren no solamente a este tipo de población, sino también a la sociedad civil del territorio en aras de la consolidación de una paz estable y duradera.

PROBLEMÁTICA

El departamento de Nariño es el que actualmente presenta mayor confluencia de factores de violencia y conflicto esto debido a que en su territorio hay confluencia de elementos como el narcotráfico con toda su cadena de producción cultivos de coca y amapola, cocinas, laboratorios y rutas de salida de la droga (ONU – Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2016) hacia el Ecuador o el Pacifico, un alto potencial de minerales codiciados por la minería ilegal en el subsuelo como es el oro que hace varios años viene causando estragos y devastación medio ambiental en el departamento así como en otros. (El tiempo, 2016)

coca-narino

Junto a esos elementos de por sí ya críticos en un solo territorio tan diverso tanto cultural como geográficamente, se encuentran los grupos armados ilegales de todos los colores en el caso de las guerrillas de las FARC y el ELN con sus diferentes frentes, columnas y compañías ubicadas en el pacifico caucano – nariñense; los grupos descendientes de las autodefensas o paramilitares desmovilizados del gobierno de Álvaro Uribe en el 2005 como BACRIM entre rastrojos, águilas negras y urabeños. Posteriormente las alianzas entre unos grupos y otros para ejercer el control del territorio y de la producción de drogas.  (Programa Presidencial para los Derechos Humanos y IDH, 2014, pág. 160) La delincuencia común que cada día es atraída por las bambas de micro tráfico en ciudades pequeñas e intermedias.

Sumado a lo anterior el megaproyecto del plan IIRSA (IIRSA, 2016) Corredor Multimodal Pasto-Mocoa e Hidrovía del Putumayo que va desde Tumaco hasta Mocoa y desemboca en el río Putumayo y de allí se une al río amazonas para termina en Belem Du Pará en Brasil, este megaproyecto es muy importante para los planes de interconexión latinoamericana de la infraestructura y comercio de mercancía y expoliación[1] materias primas de toda la región pacífico y amazónica[2]

la ejecución de megaproyectos, como el Corredor Intermodal Tumaco – Puerto Asís – Belem do Pará y la extensión de monocultivos como la palma de aceite, trae con ellos procesos violentos de apropiación y concentración de la tierra, que acompañados de la lucha por el control de los cultivos, la producción y las rutas de transporte del narcotráfico, han generado un panorama de multiplicidad de actores armados enfrentados entre sí y un sinnúmero de afectaciones a la población civil” (Paz y Reconciliación, 2014, pág. 8)

El departamento ha sido víctima constante de los constantes olvidos por parte del Estado (Universidad Nacional de Colombia, 2013) y de los diferentes gobiernos de turno siendo el estado actual de problemática departamentales el resultado de dicha desidia, falta de inversión y visión estrategia respecto de la riqueza poblacional, cultural y ambiental de esta región (Diócesis de Tumaco, 2011).

Se añaden a la crisis de la región y el departamento que aspectos como que la economía en su mayoría es de subsistencia, existen bajos niveles educativos, la participación social y política está casi asfixiada, la precariedad de la inversión estatal y la corrupción han abierto el espacio propicio para que determinados grupos armados ilegales asuman y apropien los planteamientos sobre la forma en que la región permite el desarrollo económico y cómo este se distribuye entre la población, al respecto ONU drogas dice en su informe 2015 que “ existen condiciones de vulnerabilidad muy fuertes que limitan las alternativas de intervención y facilitan el accionar de grupos armados al margen de la ley. (ONU – Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2016, pág. 17)

Todo lo anterior lleva a concluir que Nariño con la cuarta tasa de desplazamiento de las más altas del país y en este caso su capital San juan de Pasto presenta una baja capacidad en lo que refiere a la atención y reparación integral de actores del conflicto armado esto debido a que la ciudad sigue recibiendo personas de varios lugares del departamento pero su capacidad institucional aún se ve en apuros para responder rápidamente ante tal llegada de personas víctimas del conflicto y que pese a los esfuerzos para negociar con las FARC unos de los actores principales, los conflictos por el territorio de seguirán viendo, amenazando y desplazando personas.

OBJETIVOS

General

 Fortalecer la capacidad de la ciudad de Pasto en la atención y reparación integral de actores del conflicto armado en el departamento de cara a una eventual época de posconflicto.

Específicos

  • Generar escenarios de cooperación que permitan el desarrollo integral de los actores involucrados en el conflicto armado
  • Integrar a los actores del conflicto armado y la sociedad civil para la construcción de una cultura de paz en procesos de reconciliación, verdad y reparación
  • Crear alternativas de crecimiento económico y oportunidades  con participación del Estado, sector privado, comunidades organizadas, sociedad civil y actores directos del conflicto.

CONCLUSIONES

El departamento de Nariño ha sido uno de los que más ha sufrido el conflicto armado interno de Colombia, siendo las poblaciones indígenas, afrodescendientes y campesinas las más golpeadas, como consecuencia de ello se ha acentuado el fenómeno de desplazamiento forzado hacia la ciudad de Pasto.
La ciudad de San Juan de Pasto se ha convertido en el cuarto receptor de víctimas a nivel nacional, provenientes del varios municipios de Nariño , Putumayo y Cauca , lo cual ha implicado la necesidad de una oferta de bienes y servicios para estas poblaciones y que pueden desencadenar problemas sociales de no ser tenidos en cuenta.
La época de posconflicto no necesariamente implica el cambio de condiciones para la población desplazada, dado que varios de los actores armados presentes en el territorio tienen una alta probabilidad de continuar con sus acciones, por lo que el fenómeno de desplazamiento forzado puede continuar; es necesario prever esta situación y garantizar medidas que permitan condiciones dignas de vida para la población, fortaleciendo la capacidad de la ciudad para afrontar este fenómeno.
PROPUESTA DE INTERVENCIÓN

El posconflicto en Colombia tiene su reto inicial de fondo el de la desmovilización y desactivación del conflicto y aquí el desarme de las Farc es muy importante y la entrega total de las armas. En esa perspectiva, uno de los problemas fundamentales es construir un posconflicto  sobre un modelo de cohesión social integral que sea claro, en el que el Estado tenga un protagonismo real y pensando y planeando conforme al contexto de necesidades actual de las ciudades y entidades territoriales y sobre todo de las grandes áreas urbanas. Como se menciona en la relatoría sobre las ciudades y posconflicto organizado por el espectador:

 “Es decir, las áreas urbanas son el centro fundamental del posconflicto. El problema no es únicamente porque los milicianos se desmovilicen y se vengan a las ciudades, sino que las ciudades tienen sus propios problemas en sí mismas y ha habido una transformación del conflicto nacional en una guerra híbrida”. (Universidad Nacional de Colombia, 2013, pág. 6)

Para varios de los panelista del debate mencionado y muchos profesionales en el país es urgente que la misión de ciudades de Planeación Nacional  tenga una respuesta oportuna para la crisis institucional de muchas ciudades y entes territoriales, ni para las transformaciones que exigen las dinámicas de posconflicto. Muchas ciudades en el país ya generan problemas en sobre como gobernar y los mecanismos realmente eficientes (ONU – ACNUR, 2003) que den respuestas a las necesidades primero de desplazamiento forzado que continua y continuara a un después de la ratificación de los acuerdos por el congreso sino de las demás necesidades que desde siempre aquejan a las entes territoriales y  nunca se les ha prestado atención.(Universidad Nacional de Colombia, 2013, pág. 7)

Para la propuesta se presentan también una serie de complicaciones como el asunto de la gobernabilidad como el de las mafias políticas regionales y locales que imposibilitan cualquier tipo de modernidad una democracia relativamente moderna e incluyente así como el Estado al cual pertenece ella. Gran parte de ese desplazamiento es bajo el imperativo que las mafias del narcotráfico, la minería ilegal y la política han mantenido en atraso los entes territoriales  y plantea  la gobernabilidad de lo rural, la que nunca ha existido.(Universidad Nacional de Colombia, 2013, pág. 8)

“El desafío de este país es cómo fortalecemos esa institucionalidad que está empezando a tambalear en lo urbano, en Bogotá, pero que en lo rural nunca ha existido, o de manera muy precaria, o capturada por mafias políticas, paramilitarismo, FARC, etc. Ahí hay un gran desafío y la pregunta es cómo vamos a fortalecer esa institucionalidad” (Universidad Nacional de Colombia, 2013, pág. 9)

Por lo tanto, se debe crear mecanismos efectivos de concurrencia nación-departamento municipio, que permitan a la ciudad de San Juan de Pasto configurarse como una metrópoli que garantice la atención, reparación y reconciliación de los actores del conflicto armado presentes en el departamento, a través de instrumentos de política pública que orienten la cooperación entre estos en procura de mejores condiciones de vida y cohesión social en una eventual época de posconflicto; todo esto enmarcado en una cultura de paz que trascienda el contexto espacio temporal y se pueda proyectar hacia el resto del departamento y territorios cercanos.

[1] Neoextractivismo como varios autores lo han denominado, lo que viene oculto debajo de las dinámicas de integración del continente. NEOEXTRACTIVISMO Y LOGICAS DE INTEGRACION. El caso IIRSA. Nicolás Rey

[2] Conferencia de Hernando Gómez Serrano, Las formas del despojo en Latinoamérica. 2009

BIBLIOGRAFÍA

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